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Guatemala, entre bloqueos y violencia

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Por Marwin De León

Guatemala atraviesa una crisis que ya no se mide solo en quetzales por galón. Se mide en horas perdidas en el tráfico, en mercancía que no llega, en pasajes que suben y en la fatiga de miles de familias que no tienen manera de esquivar ninguna de las dos cosas.

El detonante es conocido: los combustibles acumulan un alza superior al 50% en el último semestre, atribuida en buena parte a la volatilidad internacional derivada del conflicto en Oriente Medio. Es un origen externo, y conviene decirlo con claridad porque ayuda a dimensionar lo que sigue: ningún gobierno del tamaño del nuestro fija el precio del barril. Lo que sí está en manos nacionales es cómo se administran las consecuencias.

Lo que está pasando en las calles

Desde principios de mes, las protestas del transporte y de grupos organizados han cerrado carreteras en todo el país. La capital acumuló cinco días consecutivos de bloqueos, con puntos en el Periférico de Bethania y la ruta al Atlántico, y con rutas del transporte público suspendidas.

Las jornadas más duras dejaron enfrentamientos. En Palín y San Vicente Pacaya, Escuintla, los operativos de desalojo derivaron en bombas lacrimógenas, capturas y daños a viviendas y comercios. Se reportaron incidentes también en Cuyotenango, Río Hondo y Villa Nueva.

La factura es cuantificable. La Cámara de Industria advirtió que cada día de bloqueos compromete unos 1,134 millones de quetzales en importaciones y exportaciones que pasan por las aduanas. Eso no es una abstracción: es empleo, inventario y precio final para el consumidor.

Dos salidas, ningún consenso

El Congreso aprobó por trámite de urgencia nacional el Decreto 21-2026, que fija precios máximos de 39 quetzales por galón para el diésel y la gasolina regular, y 41 para la súper.

La medida no cerró el conflicto. Los transportistas sostienen que el tope no cubre sus costos de operación y que, al mismo tiempo, no se les permite ajustar fletes ni pasajes. Su demanda es distinta: eliminar impuestos a los combustibles.

Ahí está el nudo técnico, y vale la pena verlo sin apasionamiento. Un precio tope alivia al consumidor en la bomba, pero traslada la presión al eslabón siguiente. Eliminar impuestos aliviaría al transportista, pero abriría un hueco fiscal que alguien tendrá que cubrir. Ninguna de las dos salidas es gratuita.

Lo que falta no es voluntad de ninguno de los dos lados. Lo que falta son números públicos: cuánto cuesta cada opción, quién se beneficia, y qué pasa con las finanzas del Estado si se aplica. Ese cálculo no ha llegado al debate, y sin él la discusión se queda en posiciones.

Una acusación que debe probarse

El domingo 13 de septiembre, en cadena nacional, el presidente Bernardo Arévalo afirmó que políticos locales se habrían asociado con el narcotráfico y otros grupos criminales para pagar a participantes en los bloqueos, y anunció denuncias ante el Ministerio Público.

Es un señalamiento serio y le corresponde al Ministerio Público establecer si hay caso. Conviene esperar a que el proceso avance antes de sacar conclusiones en cualquier dirección.

Lo que sí se puede decir desde ya es que la mayoría de quienes están en las calles no requiere explicación conspirativa: son personas a las que el alza les pega directamente en el ingreso. Distinguir entre esa mayoría y cualquier actor que quiera aprovecharla es tarea de la investigación, no del debate público.

El espejo de 2023

Es inevitable recordar octubre de 2023, cuando el país vivió semanas de bloqueos por otras razones. La comparación se ha usado estos días para reprochar incoherencias de un lado y del otro.

Quizá lo más útil no sea buscar quién es más incoherente, sino admitir algo que aplica a todos: en Guatemala la valoración del bloqueo como herramienta ha dependido demasiado de quién bloquea y contra quién. Eso vale para el Gobierno, para la oposición, para los gremios y para buena parte de la ciudadanía que hoy opina en redes.

Mientras esa evaluación siga siendo variable según la conveniencia, seguiremos sin una regla común sobre dónde termina el derecho a manifestarse y dónde empieza el daño a terceros.

La protesta es un derecho y no está en discusión. Pero un bloqueo prolongado clausura el derecho de otros a trabajar, a llegar a un hospital, a mover su producto. Y cuando aparecen vehículos incendiados y agresiones, la demanda —por legítima que sea— pierde precisamente a quienes necesitaba convencer.

Del otro lado, la interlocución también ha fallado. Cuando un dirigente en Palín dice que no quiere voceros sino conversar directamente, está señalando un problema de canales, no un capricho. Un Estado que solo se sienta a la mesa con quien cierra carreteras enseña, sin querer, cuál es el método que funciona.

Guatemala no necesita más comunicados. Necesita cifras públicas sobre el costo fiscal de cada opción, una mesa que no dependa de la presión en las rutas, y procesos judiciales que avancen por su propio peso.

El país ya sabe lo que cuesta paralizarse. Lo que aún no demuestra es que sepa cómo salir de ahí sin repetir el ciclo cada dos años.

Rocha Moya volvió al gobierno de Sinaloa y renunció al cargo 33 horas después

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El gobernador retomó funciones el 21 de agosto tras 112 días de licencia. Al día siguiente, después de un mensaje de Claudia Sheinbaum y un llamado de Ricardo Monreal, volvió a separarse del cargo.

Rubén Rocha Moya

Rubén Rocha Moya reasumió la gubernatura de Sinaloa el 21 de agosto, después de 112 días separado del cargo. Treinta y tres horas más tarde, a las 18:40 del 22 de agosto, pidió una nueva licencia por tiempo indefinido.

El regreso duró menos de dos días y desató una reacción en cadena dentro del partido en el poder.

Rocha Moya se había separado de sus funciones el 1 de mayo, luego de que desde Estados Unidos se le señalara por presuntos vínculos con el narcotráfico y con el Cártel de Sinaloa. Durante su ausencia, el Congreso local designó como gobernadora interina a Yeraldine Bonilla Valverde, quien se desempeñaba como secretaria general de Gobierno.

La Constitución de Sinaloa establece que en ausencias del gobernador menores a 30 días es el secretario general de Gobierno quien asume las funciones sin nombramiento adicional. Cuando la ausencia supera ese plazo, corresponde al Congreso del estado designar a un gobernador interino por mayoría absoluta.

La reacción

La mañana del 22 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum publicó un mensaje en el que no mencionó a Rocha Moya por su nombre. “Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo”, escribió, y agregó que “el poder sin principios se vuelve arrogancia”.

Ese mismo día, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, difundió un video en X en el que llamó a “cerrar filas con la presidenta” y afirmó: “Estoy seguro que se va a resolver conforme a la ley, conforme al derecho”.

Un día antes, el 21 de agosto, Monreal había respaldado el deslinde del gobierno federal y pedido al gobernador reconsiderar su regreso. Dijo que la decisión había generado “interpretaciones falsas, erráticas” y le pidió solicitar licencia para que la Fiscalía General de la República concluyera sus investigaciones.

Gobernadores afines al partido también expresaron reproches por el retorno.

Lo que sigue

Tras la nueva solicitud de licencia, el Congreso de Sinaloa convocó a una sesión extraordinaria para el 23 de agosto a las 11:00 horas, con el fin de votarla.

Ni Sheinbaum ni Monreal nombraron directamente a Rocha Moya en sus mensajes públicos del 22 de agosto. Hasta el cierre de esta nota, el gobernador no había ofrecido declaraciones propias sobre su regreso ni sobre su nueva separación del cargo.


Con información de Infobae, Expansión y El Financiero.

Bam lanza cuenta que premia ahorros con sorteos mensuales

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El banco Bam presentó Gana Empresa, una nueva cuenta dirigida a clientes empresariales del segmento comercial y pequeñas y medianas empresas. El producto combina rendimientos por intereses con la posibilidad de participar en sorteos mensuales de dinero en efectivo.

La cuenta funciona sin restricciones para el uso de fondos y mantiene disponibilidad total para que los clientes cubran necesidades operativas. Quienes mantengan un saldo promedio de Q50 mil o su equivalente en dólares ingresan automáticamente a sorteos mensuales donde tres ganadores reciben Q10 mil cada uno.

Según Bam, el nuevo producto forma parte de su estrategia de innovación para clientes empresariales. La institución señaló que busca “convertir una cuenta transaccional en una herramienta de crecimiento financiero” al combinar intereses sobre saldos con oportunidades de premios en efectivo.

Gana Empresa está disponible en quetzales y dólares. Los interesados pueden solicitarla en cualquier sucursal de Bam o a través del sitio web bam.com.gt/empresas/cuentas/monetaria-gana-empresa, donde se encuentra el formulario de solicitud y detalles adicionales del producto.

Con este lanzamiento, Bam afirma que contribuye al desarrollo económico empresarial al ofrecer herramientas que fortalezcan el flujo de efectivo y promuevan una gestión eficiente de recursos.

Con información de Prensa Libre